"...Y ahora, un clásico de finales de los 80 a petición de nuestra oyente Sara Delgado, que odia los jueves como hoy y dedica esta canción a su novio. Para poneros las pilas a estas horas de la mañana: Hot Hot Hot!!!, de The Cure..."
Y empiezó a sonar susodicha canción en el radio despertador; aunque ya llevaba tres horas de despierto, o quizás soñando que estaba despierto. Las cuatro y media de la mañana, su jornada empezaba a las seis. Se incorporó, se sentía algo espeso y estaba empapado en sudor, pero tenía que empezar a moverse. Decidió darse una ducha de agua un poco fría para despejarse un poco.
Al encender la luz, el caos de su habitación quedó al descubierto. Ropa sucia en el suelo, un pilón de libros a medio leer en la mesita de noche, junto a un gran cenicero repleto hasta los topes de colillas y ceniza. Un armario abierto con las perchas vacías y una cama de matrimonio revuelta en la que dormía solo. No recordaba la última vez que la había hecho, quizás ni siquiera fuera en ese mismo año.Su muda del día reposaba sobre una silla de madera en una esquina de la habitación. Cogió una toalla del armario y la muda y se introdujo en el cuarto de baño.
Se miró al espejo. Habrían pasado unas dos semanas desde su último afeitado, pero tampoco pensaba hacerlo en ese momento. Tardaba mucho en afeitarse y casi siempre acababa llevándose algún corte de la cuchilla. Se lavó los dientes. Se trataba de algo que consideraba muy importante, de las pocas cosas en las que todos los médicos sin excepción están de acuerdo. Hasta se frotó la lengua con el cepillo. Observó sus ojeras mientras llevaba a cabo el procedimiento.
Se metió en la ducha y recapituló sobre su identidad, lo hacía cada mañana, como si se tratara de algún ejercicio de memoria, para asegurar de su lugar quizás.
"Me llamo Daniel Giraldo Barrios, "Dani" para mis amigos. Vivo en Montcada del Vallés, de la provincia de Barcelona, y trabajo en Nutripan SA, una empresa panificadora, una de sus naves industriales en el polígono Santiga, de Barberá del Vallés, en la sección de empaquetado. Vivo solo en mi piso, el cual tengo bastante descuidado aunque siempre diga que un día de estos me pondré a limpiar y ordenar."
Salió de la ducha y encendió la televisión del comedor mientras se servía un café en la cocina. Odiaba el líquido negro de su cafetera, y prefería el que se sirve en los bares, pero no podía permitírselo cada día. Además, no iba a tener tiempo suficiente para sentarse en un bar y disfrutar de la bebida caliente un rato, relajado.
"Cinco cucharadas de azúcar y al comedor. Lo llaman el alimento del cerebro y además disimula el sabor de aguachirri del fluido negro." Reflexionó, mientras llevaba a cabo sus pensamientos.
Las noticias del día eran bastante extrañas. Hablaban sobre un gran agujero encontrado en la superficie de Marte. Al parecer había creado una enorme controversia entre los astrónomos. Algunos afirmaban que este cráter siempre estuvo allí, aunque no fuera avistado antes, mientras otros aseguraban que en la topografía de esa zona del planeta rojo nunca hubo tal agujero, que se trataba de un extraño fenómeno aparecido "por arte de magia" a ser estudiado.
"Los científicos están locos. Nunca se ponen de acuerdo sobre lo que es real y lo que es ficción."
Las seis menos veinte. Salió a por su coche. En quince minutos estaba aparcando en su plaza.
Cogió su ropa de trabajo blanca y su sombrero de panadero del maletero del coche. Llegó el último como de costumbre. Fichó y se dirigió a su puesto de trabajo.
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