Las calles de Cloacapolis constituían un auténtico laberinto enmarañado de túneles, era fácil perderse por tantos caminos, pero para el cerebro privilegiado de la Gran Rata Blanca no representaba ningún esfuerzo guiarse a través de ellas hasta su madriguera, donde se encontraba instalado el propio centro de mando de la operación “Recuperar la superficie”.
Avanzaba entre sumideros y conductos mientras se enorgullecía de sus cualidades como líder. Lo supo desde que nació: su gran tamaño para una rata blanca y pelaje totalmente albino eran un claro signo que demostraba que había sido elegido por el Dios del Queso sobre el Cielo para guiar a su pueblo a recuperar su prosperidad.
Este Dios ratonil aparecía cada noche sobre el cielo, un enorme, brillante y a veces redondo y otras mordido queso de bola que no deseaba otra cosa que volver a ver a su pueblo más amado sobre la faz de la Tierra.
La devoción que sentía su pueblo hacía él también lo demostraba: era su responsabilidad guiarlos a la superficie de nuevo.
Y por otro lado, hasta los estúpidos humanos mostraban su odio a las palomas y amor a las ratas. Con sus excrementos, las palomas estaban destruyendo aquellas construcciones y efigies que los humanos erigían en honor a los mayores servidores de la causa roedora.
Los humanos, como criaturas de poco intelecto y gran dependencia que eran, necesitaban de alguien a quien servir. Primero sirvieron a las ratas, alimentándolas y creando hogares para ellas. Hasta que sus amos cambiaron, entonces alimentaron a las pérfidas palomas, pero se notaba la desgana en ellos: continuaban enviando alimentos a los roedores desde la superficie hasta Cloacapolis a escondidas de las aves.
Él estaba destinado a cambiar eso. El mundo entero caería de nuevo bajo las patas de los roedores.
Así, entre estos pensamientos, llegó al centro de mando.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
La primera parte es muy interesante.
ResponderEliminarEsta segunda parte no aporta nada nuevo a la historia, se repiten muchas cosas de la primera.
Yo buscaba nuevas aventuras de las ratas, y me tendré que esperar un rato.
Parece que está escrito porque tenías que cumplir con tu plazo, o algo por el estilo.
Por regla general me encantan tus relatos, pero si veo algo qu eno me gusta, lo digo :)